¡Habéis salvado la Navidad!


¡Habéis conseguido abrir la puerta de la oficina!
Al entrar, encima de la mesa y entre montañas de cartas y papeles, está Niklaus. Se escuchan sus ronquidos como si de un Boeing despegando se tratase. ¡Se había quedado dormido! Por lo visto, para algunos la noche fue más larga que para otros.

Una vez despierto, y tras un café bien cargado y un ibuprofeno, Niklaus explica a sus compañeros que había quedado con su mejor amigo y aunque no estaba en sus planes salir hasta tan tarde, no pudo rechazar su oferta.

“Una noche es una noche, pero en vez de volver a casa pensé que sería una gran idea adelantar trabajo para hoy, veo que el tiempo se me echó encima. ¡Apenas quedan un par de horas para salir!”


Tras respirar aliviados, alguna carcajada y la enseñanza de que no es bueno mezclar la fiesta con el trabajo, Niklaus consigue ponerse en marcha justo a tiempo. Eso sí, tal vez no haya sido la mejor siesta de su vida.
Ha sido una gran cena de empresa y una gran aventura contrarreloj. Felicidades, ¡la Navidad está salvada!
Santa Claus consigue repartir los regalos a tiempo. Este 2020 no va a acabar tan mal, después de todo.

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